miércoles, 24 de agosto de 2016

Comer, beber, amar...

Cuando alguien nos invita a cenar, ya sea que estemos comenzando una relación o lleva un tiempo, nos preocupamos si vamos de pantalón o vestido, o como nos vamos a peinar y que ropa interior vamos a usar. Entre tanto empirifolleo, nunca tenemos en cuenta lo que vamos a comer y beber.
Es importante pedir un menú que nos guste. A que voy con esto? No es momento de estar probando comida china o con frutos secos si no los hemos comido antes. (No sabemos si esto nos va a dar alergia o no. No vaya a ser que la única cama a la que lleguemos sea a la de la guardia de un hospital).
No da pedir el plato más caro o el más barato de la carta. No importa si paga uno o el otro. Siempre esta bueno ser moderados.
Si venimos onda vegetariana, tratemos de pedir todo menos ensalada verde. Nada menos sexy que toda la noche con una lechuga pegada en el diente.
Los fideos largos tipo spaguetti están prohibidos!!! Y menos con salsa putanesca. Lo más probable es que terminemos manchadas con salsa y con un olor a anchoas terrible que nadie se nos querrá acercar a menos de dos metros.
Si la elección está orientada hacia la carne, nada que tenga costillitas. Son muy deliciosas pero comer con la mano no está bien visto, además de necesitar un paquete completo de servilletas para limpiarnos los dedos.
Bebida con Alcohol o bebida sin alcohol? Esa es la cuestión! Hay personas a las que anima tomar un poquito de alcohol y otras que terminan pasando papelones con el exceso.
Si habitualmente no somos de las que tomamos alcohol, para qué probar justo en “este” momento. Y si drinkeamos seguido, ya sabemos de qué se trata, así que con moderación.
Como regla general (y si se puede mantener en el tiempo, y en los encuentros aunque sean con amigos) sugiero:
Evitar comidas con AJO, CEBOLLA y como dije antes: ANCHOAS. A la mayoría de las personas les cae mal y creen que no es así. Es terrible acercarse a personas que emanan los aromas provenientes de estos alimentos.
Seguramente si comemos carne alguna cosita entre los dientes nos quedará, así que llevar hilo dental en la cartera siempre es una buena opción y obviamente retirarse al baño para usarlo.
Y por supuesto que para dar buenos besos es perfecto llevar siempre chiclecitos de mentol que van a mejorar nuestro aliento.
Esto por supuesto vale también si la invitación es en una casa, y es una la que se esmera cocinando.
Pensándolo bien, tendría que servir tanto para las primeras citas como para las que no lo son. . No hay que caer en la dejadez. Siempre hay que conquistar y regar la plantita del amor todos los días.


miércoles, 17 de agosto de 2016

Yo compro, tu compras, nosotras compramos. Ellos compran?

No es novedad que los hombres son de Marte y las mujeres somos de Venus. Y a la hora de hacer shopping tenemos en general necesidades totalmente diferentes.
Partiendo de la base de que para los hombres el salir a comprar ropa o cualquier producto es una experiencia simple que no va más allá de eso.
Para nosotras puede convertirse en el mayor placer. Nos gusta comprar cuando estamos contentas, cuando estamos tristes y porque si.
Ni hablar si es época de liquidación. Podemos predecir el futuro, y comprar siendo previsoras para la temporada del año que vendrá. Siempre hay clásicos que pueden ser muy bien recibidos en nuestro placard.
Ellos no pueden comprar un tapado en primavera, ni una remera invierno. La compra es para usarla ahora… (si es que no salen con la ropa puesta..)
Nosotras somos más impulsivas y compulsivas a la hora de invertir, y no podemos concebir que los hombres den tantas vueltas a la hora de adquirir un producto. Miran hasta el más mínimo detalle. Investigan hasta el origen de la fábrica.
Comprar regalos para todos los cumpleaños del mes y aprovechar las promociones de las tarjetas de crédito, es algo que no conocen. Entre los hombres se regalan poco, y si lo consideran muy buen amigo, esa misma tarde antes del cumpleaños salen a comprar “algo” lo que sea para el agasajado.
Nosotras: o nos juntamos en grupos y regalamos “muy buenos regalos” o aprovechamos las promociones. Más aún si tienen hijos que tienen al menos seis cumpleañitos por mes, en donde si o si hay que aprovechar el 2x1.
Eso de comprar bueno, bonito y barato es como un desafío que nos encanta emprender. Tener mayor cantidad de prendas que conseguimos por una ganga no tiene precio. Para todo lo demás… existe ya sabemos qué tarjeta de crédito.
Podemos endeudarnos varios meses con tal de no dejar pasar una oportunidad.
En cambio los hombres, si tiene el dinero lo compran, y si no, no. Nada es de primera necesidad, los descuentos no son importantes, y menos si se trata de ropa!
Nada mejor que complementarnos. Seria caótico comprar ambos en una pareja compulsivamente, mucho más que si ninguno de los dos disfruta de hacer compras.
Y no se hagan los austeros! Cuando digo compras incluyo desde celulares, cuatriciclos, bebidas, comida, música…y ropa.


miércoles, 10 de agosto de 2016

El Gimnasio: Un lugar de encuentros

A veces, cuando me hago un tiempito y justo me dan ganas de hacer actividad física, me digno a ir al gimnasio.
Si bien hago los ejercicios que el entrenador me propone, también paso mucho tiempo en la cinta observando lo que pasa a mí alrededor.
El gimnasio es como un boliche. Hay de todo y para todos los gustos! Maramá y Rombay protagonizan la música y si bien obviamente no hay barra de tragos, está el dispenser de agua que hace las veces de barman. (Siempre y cuando no haya algún caballero que se ofrezca a hacer de bar tender)
Hay varios tipos de entrenadores:
El que se toma todos los anabólicos e intenta hacer que te tomes todos los suplementos habidos y por haber, te habla de lo increíble que es su vida a partir de que los descubrió. Suena como un miembro de una secta que quiere imponerte un culto a las vitaminas y esas yerbas.
El flaquito que intenta levantarse cuanta mina pise el gimnasio (si es sub-20 mejor). Se aprende todos los temas de moda (Insisto con Maramá y Rombay) e investiga el nombre de la alumna para buscarla en Facebook y darle Like a cuanta publicación haga.
Y el dueño, que trata de poner orden y algo de seriedad como para que sea un lugar cool sin dejar de ser un centro de salud.
Dentro de los asistentes masculinos, están los que van con la mejor ropa y hasta perfumados. Hacen dos o tres ejercicios y se pasan la tarde charlando con chicas que son de su agrado. También existen los que van zaparrastrosos, pero son los menos. Todo está fríamente calculado (Además coincidirán conmigo que la ropa deportiva es cada vez más linda).
Las chicas diosas que van a entrenar dentro de las cuales podríamos establecer algunas categorías:
-Las que se esfuerzan para mantener el lomazo que portan,
-Las que histeriquean con los profes y terminan encontrando su propio “personal trainer”,
Y las que tiene un cuerpo increíble solo por genética y van a leer revistas y/o chatear con el celu.
También van los gorditos y gorditas que se esfuerzan y realmente saben que hacer gimnasia les va a mejorar la salud y su calidad de vida. Miran con un poco de envidia sana a los que están en forma, pero les sirve de motivación para seguir.
Hay gente que va a rehabilitación cuyos ejercicios son lentos y a conciencia. Supongo estos últimos deben observar (o chusmear) tanto como yo, aunque me muero por saber que piensan de toda esta mezcla.
No se pueden negar los increíbles beneficios que se obtienen en nuestra salud yendo al gimnasio. Y si algunos pueden obtener más ventajas, mucho mejor!!!  

miércoles, 3 de agosto de 2016

Sobre gustos...

Para una cita romántica, además de usar velas aromáticas, preparar una cena muy rica y vestirse sexy, se debe tener en cuenta la música. Esto último es lo que va a dar la pauta de qué tipo de cita será. Cursi, divertida, salvaje o aburrida.
No es mismo escuchar pop, rock o reggaetón o cumbia.
Cold Play y Adele, son los más clásicos y hasta habrá algunos que todavía se inspiran con Michael Bolton o Elthon John.
Se imaginan una cita con heavy metal? Seguro será un encuentro más que intenso y pasional.
Hay estudios científicos que han analizado cómo influye cada ritmo en el sexo… pero nada con hacer cada uno su experiencia.
Para los que son buenos bailarines, escuchar reggaetón y hacer una previa bailando podría funcionar. Pero para los que son de madera terciada, ni se les ocurra porque sería un papelón. Eso si… a no esmerarse mucho en el perreo porque hay que dejar energías para el postre.
El rock tiene un efecto casi embriagador… Queen y Guns and Roses llevan la punta en el rock internacional. Aunque para los que vieron Tango Feroz (una antigüedad…) recordarán escenas de Cecilia Dopazo y Fernán Mirás con Rock Nacional de fondo. La reseca puede resultar fantástica y liberadora si nos interesa realmente la otra persona. Pero si no es así, va a ser un gran dolor de cabeza.
La música clásica podría ser una experiencia curiosa. Variando entre Adagio, Allegro, Presto y Prestissimo. Suena algo aburrido no? Aunque después de Las 50 Sombras de Grey, todo ha cambiado en el mundo de la conquista, el amor y otras yerbas. No se pierde nada con probar…
Si suena Maroon Five, seguramente va a ser divertido y ameno. Algo muy fluido. Una buena opción si después el plan es dormir juntos.
Blues y jazz: Luces bajas, un vaso de vino y Norah Jones sonando de fondo. Sin duda el escenario ideal para disfrutar de un encuentro donde se estimulen cada uno de nuestros sentidos.
Todos los ritmos estimulan de una u otra manera nuestras hormonas. Hay que ver qué tipo de música se adapta mejor al momento y a la persona con la que estamos. Y si vemos que no está saliendo tal como lo esperábamos, cambiamos de ritmo y listo! Lo importante es que se disfrute como sea.

miércoles, 27 de julio de 2016

Feliz Domingo para todos!


Los domingos en familia, una caja de sorpresas dijera Ignacio Copani. Y verdaderamente, no se puede predecir lo que puede ser un almuerzo familiar ya sea una multitud de personas o solo unos pocos.
Hermanos, padres, suegros, cuñados, sobrinos, primos, abuelos… tanta diversidad de edades, como historias se podrían contar.
Asado, pastas, o comida regional. El menú no importa, sino sentarse alrededor de una mesa a compartir un buen momento.
El domingo familiar causa sentimientos encontrados. Entre el agradecimiento por la comida y el placer de convivir con tu familia, y tener una familia, contra el sentimiento de falta de ganas, de tener que levantarte para ir a almorzar, o muchas veces el no tener humor para compartir un almuerzo con tanta gente.
El que salió la noche del sábado, no tiene ganas de escuchar a sus sobrinos gritar y pelearse porque la cabeza le estalla.
Al que le toca cocinar le molesta que nunca le confirmen cuantos comensales realmente van a ser y cae siempre alguno con amigos que comen como lima nueva.
La cuñada abnegada que lleva los postres caseros y te hace quedar para la miércoles, tanto, que al menos levantas la mesa y lavas los platos.
Y nunca falta el pariente con humor pesado que te genera ganas de cometer un asesinato, pero no lo haces porque tenés muchos testigos jajaja.
Es un día casi obligado de convivencia. Los tuyos, los míos y los nuestros. La cosa puede complicarse si además tenés que sincronizar tus domingos familiares con los de tu pareja. Mama Mía!!! Un domingo con cada familia, un domingo solos… y ni que decir cuando la familia cuenta con algún integrante adolescente que lo único que quiere es estar encerrado en su pieza con el celular sin emitir sonido y lo obligan a compartir el bendito domingo con 20 personas más.
Puede que parezca que hay mil planes mejores y más importantes que el domingo familiar, pero que bien la terminamos pasando. Uno se llena de cariño, de anécdotas graciosas (siempre hay alguno al que le pasa de todo y anima el almuerzo), de discusiones sin sentido al punto que finalmente no sabe porque empezó a discutir, del infaltable contrapunto entre Boca y River, o Racing e Independiente; y del picoteo entre suegras y nueras.
Los domingos familiares se encargan de nutrir ese delgado hilo llamado lazo familiar. Y a pesar de que muchas veces que nos agobien este tipo de eventos, resultan ser uno de los mejores días de la semana.

miércoles, 20 de julio de 2016

Siempre hay un roto para un descosido

Hemos escuchado decir varias veces la famosa frase: “Dios los cría y el viento los amontona”.
No les pasa que muchas veces, sentadas en un bar con amigas observan a su alrededor y ponen a prueba dichos como este?
No se hagan las tontas que seguro hacen eso de mirar parejas y armar historias y no poder creer lo que están viendo.
Pocas pueden conseguir el hombre perfecto, y seguro todas la envidiamos.
Ese marido, ese hombre ideal (o al menos a simple vista) que le hace regalos hermosos a su chica y encima es precioso. Todas admiramos más a la pareja que a él, porque no es agraciada y queremos saber cómo lo consiguió.
El campestre y la urbana. Uno los ve de afuera y no entendemos cómo llegaron a siquiera cruzarse. No podemos creer que la chica que no se bajaba del taco aguja, ahora ande en alpargatas en cuanta peña haya. Paso de David Guetta a Horacio Guaraní sin escalas. Será que los polos apuestos se atraen…
El hombre entrado en años que está con una mujer joven… y obviamente imaginamos que lo que menos hay es amor. (Que malas!!!)
La fibrosa y el musculoso. Son tal para cual! Disfrutan de pasar horas en el gimnasio y hacer deportes. Juntos o separados. Se ven hermosos los dos sin un gramo de grasa. Nos cuesta imaginarlos comiendo una torta de cumpleaños, y mucho menos un doble cuarto de libra con queso.
Un clásico: el futbolista con la modelo. Hay muchos ejemplos nacionales e internacionales, pero también los hay locales. No nos olvidemos del Lobo Jujeño. Todo equipo tiene sus botineras. Nos da curiosidad saber de qué hablan. Somos tan prejuciosas y envidiosas jajaja que no nos damos cuenta de que la están pasando mejor que nosotras.
La pareja de gorditos. Son siempre los más divertidos, amables y predispuestos. Comen rico y saben lo que es disfrutar de absolutamente todo.
El alto con la bajita. Parecen el Increíble Hulk y Pulgarcita. A las chicas bajitas pareciera encantarles los chicos altísimos y sentirse mínimas. Hay que verle el lado positivo. En un recital, la sube a los hombros y tiene platea VIP sin haberla pagado.
Son todos estereotipos que pueden o no ser divertidos. En algunos casos es importante el amor, y en otros hemos visto que no tanto. Y ustedes, las que están en pareja y miran para otro lado… qué tipo combo forman?

miércoles, 13 de julio de 2016

Si te gusta la vedette, bancate la purpurina

Por reiteradas quejas y disgustos generados en el sexo masculino por las apreciaciones (muy ciertas todas) que se han ido suscitando con el paso del tiempo. He decidido darle el lugarcito (que no se si merecen...) de derecho a réplica.
Se ve, que hay muchas cosas que los hombres detestan que hagamos las mujeres. No todas! Obviamente. Solo las más malvadas jajaja
Nada comparado con lo que nos molesta de los hombres, pero teniendo en cuenta de que nos necesitamos mutuamente, veamos qué onda…
Sabían que los hombres detestan que las mujeres seamos amigos de nuestros ex novios? Obviamente es por celos! Pero si estamos con ellos ahora… fin! Cuál es el problema?
El tema de la ropa. Que empecemos con que no tenemos que ponernos, cuando ocupamos más de la mitad del espacio, dejándolos a ellos con tres cajones (y con suerte).
Se molestan, cuando decimos una cosa por otra. Muchas veces cuando nos molesta algo, decimos que no. O el decir: “Hacé como quieras”, cuando en realidad queremos que haga lo que nosotros queremos, sino de arma lío. (No lo interpretan como una oportunidad. No entiendo)
Que nos lleven a una parrillada a cenar y que comamos ensaladas (la onda vegetariana o light los supera).
Que preguntemos si estamos gordas y que la respuesta que emitan (la que sea!!!) los lleve directamente al infierno. Si obtenemos que digan que no, insistimos para que digan que si y… obviamente después nos enojamos.
Y si de una dijeron: “Puede ser…Tal vez.. Un poquito” , significa que comienza la Tercera Guerra Mundial. (No encuentro justificación alguna en esto je…)
Les parecemos insoportables cuando se nos ocurre hablar en medio de un partido de fútbol, o preguntar con que vedette sale tal o cual jugador. (Cómo si no supieran de las botineras…!!! A mamá mono con bananas verdes)
Que critiquemos a sus amigos, y nos enojemos cual King Kong recién liberado cuando critican a nuestras amigas.
Que cuando salimos solas nos arreglamos divinas y que cuando salimos con ellos, nos vistamos “Así nomás”.
Se indignan al escuchar las frases “No tengo nada", "estoy bien" y "ok” porque saben que son el comienzo de la aventura hacia el infinito. Necesitan averiguar por cielo y tierra lo que pasa, porque está todo mal.
Que elijamos la foto de perfil donde nosotras salimos hermosas y ellos… no importa como salgan ellos.
La impuntualidad. Que el escuchar: “Estoy saliendo de casa”, signifique que recién salimos de la ducha y nos disponemos a elegir el outfit.
Hacer dramas de novelas por tonteras que ni siquiera si dieron cuenta de que pasaron (los hombres nunca se dan cuenta de las cosas).
Y que usemos el sexo como castigo (o premio en algún caso) cual delfines en cautiverio detrás de un pez para alimentarse.
Verdaderamente siento en estas “molestias” o “incomodidades” una linda forma de complementarnos.
En fin! Si les gusta el durazno, a bancarse la pelusa. Qué más puedo decir?